miércoles, 8 de mayo de 2013

CÓMO ALEJAR A TU HIJO DE LAS DROGAS (5). NO MIRAR PARA OTROLADO.

 José Luis Rufo Rodríguez.

Todavía a día de hoy me sorprende cómo muchos padres no se dan cuenta del consumo de drogas de sus hijos. Aunque en ocasiones intento poner en práctica la empatía y ponerme en su lugar, reconozco que la práctica diaria no deja de presentarme situaciones en las que me asombra la capacidad de algunos padres de no ver la realidad. No entiendan  este comentario como un gesto de superioridad, soy consciente que en un futuro próximo, cualquiera de mis hijas puede tener un problema de este tipo. Espero entonces, estar atento a ello y poder ayudarlas, pero les insisto que en ocasiones tengo la impresión que muchos padres no es que no se den cuenta, simplemente no quieren mirar.

No pienso que tal insinuación sea descabellada, si lo analizamos, muchos padres se comportan como la sociedad en su conjunto. Pongamos como ejemplo el famoso tema del "botellón". Esta práctica, de sobra conocida en nuestro país, y para nada tan extendida en otros países de nuestro entorno, se está convirtiendo en sello de identidad de nuestra sociedad. El famoso botellón es una práctica generalizada en todos lugares de nuestra España  desde hace más de veinticinco años. Lo que en principio era una reunión de amigos con la famosas litronas se extendió a grandes concentraciones de jóvenes cuyo objetivo era conseguir la diversión a través de la ingesta masiva de alcohol. ¿Se alertó nuestra sociedad por ello?...para nada, todo lo contrario: se les ánimo a ello, se les facilitó y se les sigue facilitando, bajo el amparo de excusas tan lamentables como la libertad de estos jóvenes a pasarlo bien, intereses económicos y rentabilidad para la economía local por los negocios permitidos en estas concentraciones.

Las únicas voces en contra eran las de los vecinos de las zonas donde estos jóvenes se reunían ( nos reuníamos) molestos y cansados por los altercados de orden público que provocaban. ¿Pensó alguien en los enormes daños que en la salud de estos jóvenes provocaría la ingesta masiva de alcohol y sus consecuencias no solo inmediatas sino a largo plazo? Pues sólo en algunas poblaciones se pensó en ello y se crearon medidas alternativas ofreciéndoles a los jóvenes una forma de diversión en la que el alcohol no era protagonista. Pero parece ser que mantener abiertas pistas deportivas, bibliotecas, casas de la juventud con actividades pensadas para ellos, teatros, etc...debe suponer un alto coste, así que lo mejor es crear un espacio llamado botellódromo para que los jóvenes no molesten.


Me parece increíble que cuando ocurren desgracias como la del lamentable suceso ocurrido la noche de Halloween de 2012 en Madrid, no queramos ver que situaciones parecidas se vienen repitiendo desde hace muchos años y ocurren de forma continuada prácticamente todos los fines de semana. Hace unos años a mi mismo me ocurrieron hechos parecidos en mi época de estudiante universitario en Sevilla en las famosas fiestas de la primavera. Con lo cual ¿de qué nos lamentamos después? ¿Qué soluciones se han puesto para ello? 

Observando cómo nos hemos comportado como sociedad en los últimos veinticinco años, tampoco es tan extraño que muchos padres reaccionen de la misma forma que lo han hecho la mayoría de nuestras instituciones y sigan mirando para otro lado: insisto una vez más: no es que no lo vean.....es que no lo quieren ver.
- Mi hijo no bebe alcohol... -Mi hijo no provoca problemas.... - sólo hace lo que los demás jóvenes de su edad hacen... 

Estas frases son muy comunes en padres cuando se les comunica algún problema ocasionado por el abuso de alcohol en sus hijos. Muchos de estos progenitores "ceden" sus funciones como tales a otros: de la seguridad de que a mi  hijo no le pase nada, a la policía y ayuntamientos; de la educación, a los maestros....

El riesgo y la posibilidad de tener problemas, de forma directa e indirecta, con las drogas legales o ilegales, es tan elevado que todos los estamentos de la sociedad deben responsabilizarse de ejercer  funciones en este sentido, y los padres tenemos una enorme responsabilidad:

Debemos conocer antes que nada quiénes son los amigos de nuestros hijos, quiénes son los padres de éstos,tener el teléfono de los mismos...

Debemos estar atentos a la hora que llegan y por supuesto el estado en que llegan.

Conocer en qué sitios han estado, a dónde van a ir, incluso recogerlos a una hora propuesta.

Hablar con ellos de sus aficiones e intereses, saber qué les gusta, qué les apasiona, cuáles son sus hobbies...

No hace falta convertirse en un policía, perseguirlos ni registrarlos...hay que explicarles por qué lo hacemos, y los riesgos a los que están expuestos.

Hay que entender que tienen derecho a la diversión, pero tenemos que saber a qué llaman ellos divertirse, enseñarles dónde están los límites.

Como ya comentamos en capítulos anteriores, utilizar los castigos cuando se incumple lo pactado.

Reforzarles e inculcarles todo lo relativo a hábitos de vida saludables, y no sólo incluyo los que corresponden a su salud física...también todo lo que potencie su actividad mental: la lectura, el cine, el teatro, el baile...hay que potenciar su conocimiento y no mostrarle que la única fuente de felicidad está en lo inmediato, en lo rápido..., ahí es donde las drogas ganan siempre la partida.



miércoles, 10 de abril de 2013

COMO ALEJAR A TU HIJO DE LAS DROGAS (4). ESTAR INFORMADOS: DROGAS LEGALES - ALCOHOL.

 José Luis Rufo Rodríguez.

En estos tiempos actuales hemos alcanzado cotas esperpénticas con respecto al conocimiento que muchos padres (prácticamente la mayoría) posee de las drogas. En la era de la información rápida, de internet y las redes sociales, se nos otorga probablemente una falsa sensación de conocimiento absoluto que puede resultar bastante peligrosa. Extendemos mitos y los aceptamos cómo verdades irrefutables. Algunos de estos mitos son expresados y manipulados intencionadamente por sectores cuyo único y exclusivo fin es el del lucro incesante, lo cual si en ello va nuestra salud o la de nuestros hijos es como mínimo lamentable.


Sirva como ejemplo una entrevista realizada a  un empresario cervecero (publicada el 18 de Enero de 2013 en Diario de Sevilla):



-¿A qué hora nos podemos tomar la primera?

-Depende de la hora a la que nos despertemos. En Valencia me llamaba la atención el denominado almuerzo que se hace a las once de la mañana, con cerveza y tentempié. 


-Se consume todo el año... ¿y a todas horas?

-La cerveza cubre muchos momentos. Evidentemente, el mediodía, con el tapeo, es el 
prime time. Pero la tarde-noche es importante para nosotros. Por eso intentamos con nuestras marcas cubrir el mayor abanico de horarios y de ocasiones.

-¿Las alusiones a las tripitas cerveceras hacen mucho daño al producto? 

-Negamos siempre la mayor. La cerveza no engorda, lo decimos con rotundidad. Los irlandeses consumen el doble de cerveza per cápita que los españoles. Y en Irlanda no se ve gente metida en kilos, porque ellos no la consumen para comer. Nosotros defendemos que la cerveza forma parte de la dieta mediterránea. Comer con cerveza es un placer.

-¿Los jóvenes se incorporan al consumo de la cerveza o se nota la influencia de otros hábitos como el botellón o la nueva moda de las ginebras 
premium?

-La cerveza tiene mucho público joven. Nosotros, con XXXXX o XXXX (marcas de cerveza), procuramos ser siempre relevantes para los jóvenes, estar cerca de sus actividades e intereses. Por fortuna, nosotros no tenemos un papel relevante en el 
botellón. Todos los datos que manejamos nos dicen que los jóvenes aprecian el momento de tomar una cerveza, para comprobarlo basta con darse una vuelta por la ciudad un sábado a mediodía. 


-El 
adelgazamiento de XXX (logotipo de la marca), símbolo oficial de la empresa desde 1926,  está en la memoria colectiva de muchísimos consumidores. Aquella pérdida de peso fue analizada de forma sesuda...

-[risas] XXX  no ha hecho ninguna dieta especial, sólo ha modernizado su estilo de vida. Ahora se cuida más, procura llevar una vida más activa y cardiosaludable, porque apoyamos el consumo responsable. Incluso hemos estudiado los beneficios para la salud del consumo moderado de cerveza. Y XXX es el mejor ejemplo.

-¿Cuántas cervezas al día debe consumir un buen seguidor de XXX?

-Pues depende de cada persona. Por eso no nos gusta decir cantidades concretas. Pero el consumo diario con moderación es  muy recomendable. 



¿Por dónde empezar...?

No hay estudio que demuestre el efecto beneficioso de la cerveza para la salud general del individuo, me refiero obviamente a estudios independientes y serios. Si en algún caso se encontraran, es evidente que jamás serían recomendables para toda la población (menos todavía para la gente joven...) y, por supuesto, en dosis mínimas. 

Por otra parte, jamás he escuchado decir con claridad a uno de estos señores qué entienden por consumo "moderado" de alcohol, nunca lo especifican...y ellos saben la razón...: Si atendemos a lo recomendado por la OMS se califica de bebedor de alto riesgo aquel que supere las 17 UBE semanales para hombres y 11 para mujeres. 1 UBE (Unidad de Bebida Estandar) equivale a 10 gramos de alcohol, más o menos lo que entendemos por una caña de cerveza o un vasito de vino. Si hablamos de destilados entonces cada copa equivale a 2 UBE. Si seguimos este parámetro, el máximo de alcohol diario en hombres oscilaría como máximo entre dos o tres cervezas día, y para la mujer prácticamente se reduce a la mitad. A estas personas ya las podemos catalogar de consumidores de alcohol de alto riesgo. No sólo ésto, para ser un consumidor de este tipo no hace falta el consumo diario, si una persona supera estas cantidades en uno o dos días a la semana igualmente se ha de calificar su consumo como altamente peligroso.

A pesar de todo estos datos objetivos, no nos sorprende, por desgracia, el dato que nos proporciona la Consejería de Salud y Bienestar Social de la Junta de Andalucía en su publicación “La población andaluza ante las drogas 2009”  en la que sólo un 63 por ciento de los encuestados concebía como situación de riesgo “tomar 5 ó 6 cañas o copas cada día”.  

Además, estos límites, de los cuales pocas veces se habla claramente, hay que recordar que obviamente, son establecidos para adultos (25-50 años), sanos. Suponer que toda la población cumple ambos  criterios es una locura. Enfermedades físicas, personas con tratamiento farmacológico a las que no se les advierte de aquellos medicamentos que interaccionan nocivamente con el alcohol (otro tema tabú) y/o afectados por trastornos mentales, representan una población cuya ingesta de alcohol puede resultar muy peligrosa. Pero mejor no decirlo claro y que la responsabilidad vaya en el consumidor...Después retiran ciertos productos por no avisar que contienen carne de caballo...,no estoy en contra de ello, pero es un ejemplo de la hipocresía en que vivimos y la permisividad que hay con según que sustancias.

Pero quizás, lo más preocupante es la visión sobre el consumo de los jóvenes. Numerosos estudios demuestran el alto riesgo que para la salud de los jóvenes tiene el consumo de bebidas alcohólicas. La permisividad social con este tema nos ha llevado a situaciones que podemos catalogar de aberraciones. Hasta hace poco daba la sensación que el único problema de los famosos botellones, no eran la salud de los que acudían a tal práctica, sino las quejas vecinales por los altercados y el ruido que conllevan. Hemos presenciado macroconcentraciones de menores y jóvenes bebiendo alcohol con ingestas masivas durante años todos los fines de semana y en cualquier ciudad o pueblo de nuestro país. Mientras tanto, había que escuchar a algún iluminado defender tal consumo amparándose en el derecho a la diversión: son jóvenes, que aprovechen.....

Además de la nula actuación, en la mayoría de los casos, de los poderes públicos ante este tema, se debe unir la permisividad de muchos padres que no consideraban de especial relevancia el hecho de que su hijo acudiera intoxicado a casa prácticamente todos los fines de semana. Es curioso cómo en consulta me he encontrado a padres que “normalizan” el consumo de alcohol en sus hijos menores de edad a pesar de lo evidentes problemas que le ocasionaban y sin embargo ponían múltiples reparos ante la prescripción médica de fármacos.

El extracto de la entrevista anterior es obviamente una buena manera de vender mitos sobre las drogas, en este caso el alcohol. Esta información la lee cualquier padre y obviamente provoca que su visión sobre el alcohol sea permisiva. Pasemos entonces a desmentir algunos de esos mitos:



1. MITO: El alcohol te da energía

VERDAD: No, todo lo contrario. Es un depresor. Reduce la capacidad para pensar, hablar, moverse y todas las demás actividades que te gusta hacer.


2. MITO: Uno se emborracha antes con una bebida fuerte que con cerveza o vino.

VERDAD: El alcohol es alcohol, en cualquier forma y de cualquier origen, lo importante es la relación volumen-graduación alcohólica, uno se emborracha antes si toma más alcohol, pero el alcohol de las bebidas fuertes es igual que el de las bebidas suaves.


3. MITO: ¡Solo es cerveza!. No puede producir una lesión permanente

VERDAD: El alcohol puede lesionar gravemente el sistema digestivo. También puede lesionar el corazón, el hígado, el estómago y otros órganos importantes del cuerpo. Al final, también puede acortar la esperanza de vida de la persona.


4. MITO: El alcohol no es una droga.

VERDAD: El alcohol reúne todos los requisitos de la definición de droga: droga es toda sustancia que cuando se introduce en el organismo provoca un cambio en su funcionamiento. Si el principal cambio ocurre en el psiquismo y en la conducta se trata de una sustancia psicoactiva, y es aquí en donde se clasifica al alcohol etílico.


5. MITO: El alcohol alimenta.

VERDAD: El alcohol proporciona calorías al cuerpo pero no es nutritivo ni sustituye a los alimentos necesarios para el crecimiento y la conservación de la salud.


6. MITO: Beber alcohol sólo los fines de semana no produce daños en el organismo

VERDAD: El daño que provoca el alcohol depende del llamado patron de consumo, es decir, de la cantidad (a mayor cantidad, mayor daño) y de la intensidad de la misma en convertirse en un hábito, hasta el punto de no divertirse sin beber.


7. MITO: El alcohol facilita las relaciones sexuales

VERDAD: Al contrario, el consumo abusivo muchas veces dificulta o incluso impide unas relaciones sexuales plenas, provocando impotencia y otras disfunciones asociadas.


8. MITO: El consumo de alcohol hace entrar en calor y combate el frío
VERDAD: El alcohol produce una sensación momentánea de calor al dilatar los vasos sanguíneos y dirigir la sangre hacia la superficie de la piel, pero en poco tiempo la temperatura interior del cuerpo disminuye y se siente más frío. Por eso, en situaciones de embriaguez hay que abrigar y proporcionar calor a la persona y nunca intentar espabilarla con duchas frías.






Estos son sólo algunos ejemplos de ideas mitificadas y generalizadas en la población y que se extienden de padres a hijos. Si mantenemos estas informaciones cometeremos dos grandes errores:


Por un lado, consumimos una droga peligrosa para nuestra salud sin una información real y animando a nuestros hijos a consumirla con nuestro ejemplo. Por otra parte, olvidamos un aspecto importante: el rol que posee el alcohol como droga inicial. Ya en 1975 Denise Kandel advirtió en su "modelo evolutivo o de escalada" un riesgo evidente de que el consumo de drogas legales (alcohol y tabaco) a edades tempranas incrementa el riesgo de experimentar con otras drogas. A pesar de las críticas, las investigaciones recientes han respaldado esta teoría.

Pero describamos a continuación, y con mayor precisión los daños que el consumo de alcohol puede provocar en los menores:

A pesar de la “creencia popular” el alcohol es un potente depresor del sistema nervioso central. No es una sustancia estimulante, como nos quieren hacer ver. Esto provoca que el abuso de la sustancia conlleve numerosos trastornos o desórdenes mentales como cuadros depresivos severos, trastornos de la personalidad y por supuesto alteraciones de las capacidades cognitivas, motoras y sensoriales. A todo ello, hay que sumar el aumento de la probabilidad de sufrir un trastorno adictivo, bien con el alcohol o con policonsumo con otros tipos de drogas.


No olvidemos que los cuerpos de los menores están en desarrollo por lo que su vulnerabilidad ante los daños del alcohol es mucho mayor. Este provoca que aumente el riesgo a desarrollar patologías que afecten a la normal evolución del organismo, a la vez que aumenta la probabilidad de que se produzcan múltiples enfermedades que afecten al aparato digestivo (cirrosis hepática, pancreatitis, hemorragias, cáncer…).

Pero tampoco podemos olvidar otros daños “colaterales” donde el consumo de alcohol multiplica considerablemente la probabilidad de consecuencias no deseables. Este es el caso de los riesgos en las relaciones sexuales. Los jóvenes con abusos de alcohol están más expuestos a situaciones de riesgo que incluyen obviamente mayor probabilidad en la transmisión de ETS, como el SIDA entre otras, y por supuesto los embarazos no deseados.
También debemos incluir aquí, el aumento de reacciones agresivas. Existe una correlación importante entre el consumo de alcohol y la violencia. Con su efecto depresor el alcohol produce  el bloqueo de las funciones frontales del cerebro lo que dificulta nuestra capacidad de razonamiento e impulsa nuestras actos más “primitivos”. Las peleas son frecuentes en las situaciones de consumo, basta mirar la prensa de un  lunes para fácilmente encontrar noticias de altercados entre jóvenes, muchos de ellos con nefastas consecuencias.

Por último, señalar el aumento de la probabilidad de accidentes, muchos de ellos, como los de tráfico, con tragedias posteriores.
De todas formas, y de forma mucho más precisa que yo, la Comisión Clínica de la Dirección General del Plan Nacional sobre Drogas, lo expresa en la siguiente tabla:


Patología orgánica desencadenada por alcohol en niños y adolescentes
TRASTORNOS SISTEMA  NERVIOSO CENTRAL
• Daño cerebral: Alteraciones de comportamiento, aprendizaje y memoria.
Inhibición de la plasticidad neuronal.

TRASTORNOS DIGESTIVOS
• Gastritis alcohólica: Tras ingesta aguda y crónica de alcohol.
• Síndrome de Mallory-Weiss o desgarro de la mucosa esofágica.
TRASTORNOS HEPÁTICOS
• Alteraciones del funcionamiento hepático: aumento de GPT y GGT.
• Hepatitis alcohólica aguda
TRASTORNOS CARDIOVASCULARES
• Arritmias cardíacas: Fibrilación auricular, fibrilación ventricular y muerte súbita.
• Miocardiopatía dilatada por consumo crónico.
TRASTORNOS CEREBROVASCULARES
• Infartos cerebrales.
• Hemorragias cerebrales tras ingesta aguda.
TRASTORNOS ENDOCRINOS
• Disminución de la hormona del crecimiento (GH).
• Descenso de Testosterona en varones.
• Aumento de Testosterona en mujeres.
METABOLISMO OSEO
• Alteraciones de la densidad ósea



En resumen, queda patente que el problema del consumo de alcohol en jóvenes no es nuevo, pero sorprende a estas alturas que, a pesar de las advertencias, prácticamente no se haya avanzado en nada. Para muestra de ello, he aquí algunas  consideraciones realizadas por F. Pascual Pastor en su artículo “Percepción del alcohol entre los jóvenes” publicado en el año 2002 en la revista “Adicciones”: 

Primero advirtiendo de los riesgos que conlleva la publicidad del alcohol y cómo el mensaje provoca un disminución del riesgo de la sustancia y por supuesto un aumento del consumo:

Uno de los factores que pueden incidir en las tasas de consumo es la excesiva publicidad de bebidas alcohólicas, se ha demostrado que los países de la OCDE con prohibición en la publicidad tenían hasta un 16% de consumo más bajo y hasta un 23% menos de accidentes de tráfico que en los países sin limitaciones en la publicidad. Según una reciente investigación, cinco minutos extras de publicidad de bebidas alcohólicas llevaban a un consumo extra de 5 gr./día de alcohol entre los jóvenes”.

En segundo lugar,  insistiendo en la normalización del consumo de alcohol en menores y la peligrosidad de continuar con las estrategias de marketing de las empresas alcoholeras.

Tientan a los jóvenes hacia la dependencia al alcohol, ya que en algunos casos ni si quiera saben lo que están bebiendo. Diversos estudios europeos han demostrado la familiarización de los jóvenes con este tipo de bebidas, sobre todo en jóvenes de 14 – 15 años, con especial incidencia entre las chicas. Un informe del grupo de Portman que representa a un amplio sector de la industria de bebidas alcohólicas en Europa, califica como inaceptable esta nueva aventura de marketing (Percepción del alcohol entre los jóvenes, Pascual Pastor, F. Coordinador Unidad de Alcohología. Alcoi. Generalitat Valenciana. Publicado en ADICCIONES (2002), VOL. 14, SUPL. 1).

Si unimos estos razonamientos expresados en el año 2002 a la entrevista presentada al principio del artículo, desgraciadamente observamos el nulo avance en esta materia. Como, por el momento, la permisividad de las administraciones de nuestro país lo permiten, quizás los padres podamos aportar un poco de información y sentido común en los hábitos de nuestros hijos. 

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miércoles, 27 de marzo de 2013

NÁUFRAGOS DEL SISTEMA (Enero-Febrero 2013)

2 de Enero 2013: Tipos de alcoholismo.



9 de Enero de 2013: El orgullo de ser abstemio.





Náufragos del sistema: 20 de Febrero de 2013.




Náufragos del sistema: 27 de Febrero de 2013.

Calidad de vida. Felicidad sin alcohol.

jueves, 28 de febrero de 2013

COMO ALEJAR A TU HIJO DE LAS DROGAS (3). REFUERZO Y CASTIGO.


 José Luis Rufo Rodríguez.






Dos términos comúnmente utilizados por el conductismo nos pueden ayudar en nuestra tarea. La palabra castigo, desvirtuada por extremistas de lo “progre”, es una herramienta fundamental en la educación de un hijo y destinada a que un comportamiento disminuya la posibilidad de su repetición. Todo acto debe tener su consecuencia, de lo contrario ocurrirán situaciones tan peligrosas cómo con las que nos encontramos hoy en día en muchas familias y escuelas: el niño no teme las consecuencias de sus actos y establece una relación de superioridad ante la carencia de autoridad.
Dos palabras que para algunos serán impronunciables, presa de su estupidez: autoridad y castigo, ¡qué aberración!
Definamos el término castigo con precisión. Para ello utilizaremos el diccionario de la RAE:
 (De castigar).
1. m. Pena que se impone a quien ha cometido un delito o falta.
2. m. Enmienda, corrección de una obra o de un escrito.
3. m. Chile. Acción y efecto de castigar (aminorar gastos).
4. m. ant. Reprensión, aviso, consejo, amonestación o corrección.
5. m. ant. Ejemplo, advertencia, enseñanza.

En ningún momento se habla de agresiones físicas, insultos o cualquier otro término agresivo. Por el contrario sí incluye las acciones de corrección, aviso, advertencia y… ¡oh qué curioso!: ENSEÑANZA.
La combinación de castigo- refuerzos es primordial en nuestra labor. Desde el inicio de la relación el niño necesita esa autoridad “protectora” de sus padres que le aporte seguridad. Si somos indiscriminados en los castigos y refuerzos esa visión de autoridad se perderá. Se puede castigar mucho y no tener autoridad alguna sobre nuestros hijos, lo cual es absolutamente inútil. Obviamente ocurre lo mismo al revés: se puede reforzar mucho y que el niño no alcance el respeto y aprecio por la figura de sus padres, además de convertir ese refuerzo en una demanda obligatoria que el hijo reclamará para hacer cualquier acción.

Todo requiere mucha más coherencia y sentido común. Nos encontramos en una sociedad excesivamente permisiva y que disculpa en el entorno familiar y académico los actos del niño: padres que desautorizan a los profesores, niños que desautorizan a los padres…en definitiva, un sinsentido…y todo en aras de una ridícula visión de la libertad de expresión y miedo a “traumatizar” a la pobre criatura. La mejor forma de traumatizar a un hijo es no cumplir con nuestras obligaciones como padres.

Hemos llegado a normalizar situaciones como los macrobotellones donde una gran multitud de jóvenes tienen el derecho de concentrarse donde quieran, beber sin control, provocar actos vandálicos y cuidado con controlarlos porque estaríamos ante una represión propia de épocas dictatoriales. Lo más lamentable de todo ello, es que somos los adultos los responsables de haber obligado a nuestra juventud a estas ideas. Nada más lejos de mi intención que criminalizar a la gente joven, probablemente porque la mayoría de ellos pertenezcan a la generación más solidaria y bondadosa de las últimas épocas. Curiosamente esa misma juventud, responde muy positivamente cuando se le ofrecen otras alternativas de ocio y diversión: sirva de ejemplo cualquier reunión de temática mal llamada friki, como salones del cómic o salones manga. Me gustaría que realmente la gente conociera cómo se reúnen una gran cantidad de jóvenes en estos salones con el único objetivo de divertirse, además de ser una forma cultural, y sin provocar desórdenes ni altercados públicos. Rara vez se encontrará usted con botellas de alcohol y otras sustancias en estas situaciones….Pero claro, eso exige esfuerzo: esfuerzo institucional, que cuando quiere pone en marcha estos proyectos y después los hace desaparecer sin sentido alguno. Mi ciudad, Cádiz, ha sido un ejemplo de que cuando hay voluntad se realizan estas actividades…¿por qué no se siguen realizando los fines de semana alternativos con pabellones abiertos para realizar deporte, salones culturales, actividades de manualidades, cine-fórum, discotecas sin alcohol…? ¿qué interés existe en que esto no se lleve a cabo? Probablemente la mano de ciertos sectores empresariales sea más alargada de lo que realmente pensamos… ¡Lástima!

Ante esta falta de recursos, somos los padres los que tenemos que doblegar nuestros esfuerzos: no podemos normalizar situaciones como el hecho de que nuestro hijo menor llegue alcoholizado a casa. El número de padres que en consulta explica que no creen que sus hijos hagan nada extraño ni peligroso, por beber alcohol e incluso  en alguna ocasión se excedan, es alarmante. La primera reflexión es que probablemente ellos también lo hagan, la segunda es que cuando quieren remediarlo optan por el castigo sin sentido, desmedido y sin autoridad alguna.

A los adolescentes hay que acompañarlos, estar pendientes de su regreso a casa, recogerlos y comprobar su estado. No debe haber miedo a preguntar a nuestros hijos con quién están, y conocer a sus amigos y a los padres de estos.
Hay que delimitar las condiciones de salida, establecer horarios razonables, hacer el esfuerzo de ir a recogerlos. Si estas premisas no se cumplen debe haber una consecuencia que precisamente afecte a futuras salidas. Si llegas tarde, obviamente no podrás salir la próxima vez. Y si llega en mal estado la respuesta debe ser más significativa, así como conocer las circunstancias de cómo se ha producido.

Conocer bien el grupo de amistades de nuestros hijos es fundamental. Esto no significa inmiscuirse en su privacidad.

La forma de poner el castigo, debe hacerse con firmeza pero sin histrionismos. No hablamos de gritos, ni situaciones histéricas  de persecución, control y registro. No somos policías, somos padres. Y si estamos atentos a nuestros hijos, las señales del consumo de drogas son tan evidentes que no hacen falta registros de bolsos. Llegar tarde sistemáticamente, reacciones de desprecio, cambios bruscos de humor, no cumplir con sus obligaciones, mal aspecto, ausencia de aficiones y hobbies, el conocer a sus amistades... nos puede dar pistas sobre el posible consumo de drogas de nuestros hijos. Y sobre todo hablar claramente del tema con ellos, sin mitos absurdos, saber qué opinan sobre ellas, preguntar si en su entorno cercano se consume y aconsejarles qué hacer cuando se enfrenten a ellas. En capítulos posteriores comentaremos cómo hacerlo.

Explicadas las razones de por qué se realiza, hay que mantener el castigo hasta el final de lo propuesto.

Centrémonos ahora en la otra herramienta fundamental: el refuerzo.  Éste no puede ser entendido exclusivamente como el premio por una acción positiva.

El premio por un comportamiento global también es importante y al igual que el castigo debe estar explicado de antemano. Pero el refuerzo es un opción que también podemos utilizar sin previo aviso (aunque no de forma repetitiva porque perdería esa validez) cuando creemos que la conducta de nuestro hijo merece ser recompensada. También hay que insistir en acciones que el niño debe empezar a realizar sin esperar grandes gratificaciones, como por ejemplo su responsabilidad en el estudio, y explicarles donde está la verdadera motivación de realizarlas.

Hay que dejar bien claro que el resultado no es el único indicativo para ser gratificado, el esfuerzo debe ser premiado. 

Entre las recompensas a utilizar podemos encontrar:

Recompensas de carácter social y afectivo. El concepto refuerzo en nuestra tarea de padres es mucho más amplio que el comprar algo material. Reforzar también es estar con nuestros hijos, esforzarnos en comunicarnos con ellos, hacer actividades juntos, conocer sus gustos e incentivarles otros nuevos. El levantarse un domingo por la mañana para realizar una actividad que a nuestro hijo le guste: como practicar un deporte, ir al cine, ver un partido de fútbol, realizar una excursión… todo ello es también un refuerzo necesario.

También podemos utilizar las  recompensas simbólicas. Este método es muy utilizado en psicología infantil (por ejemplo con fichas o pegatinas que el niño podrá cambiar por actividades o pequeñas recompensas). En mi modesta opinión, con adolescentes es poco válido en un ambiente familiar, además de que los trataríamos como infantiles, pero precisamente en edades tempranas puede resultar efectivo.

Por último, las recompensas tangibles, materiales son lamentablemente las más utilizadas por muchos padres, por su facilidad y el poco compromiso que exige de ellos. Normalmente consisten en regalos o gratificaciones monetarias. Estas recompensas, insisto, deben ser las menos utilizadas, sólo en situaciones muy especiales.  Recuerdo el caso de una madre que me comentaba en consulta lo siguiente: ¿Puedo comprar a mi hijo el último juego de la videoconsola (valorado en no pocos euros) ya que llegó ayer a su hora? Espero que tras leer esto podamos comprender cuál debe ser la respuesta.

RESUMEN:

-      Los términos refuerzos, castigos y autoridad son necesarios y fundamentales en la educación de nuestros hijos.

-      No podemos normalizar situaciones de consumo y/o abuso  de drogas legales de nuestros hijos, por la absurda justificación de que se comportan como cualquier joven de su edad.


-      Tenemos la obligación como padres de conocer el entorno y amistades en que se mueven nuestros hijos.

-      El castigo y el refuerzo jamás deben ser arbitrarios, deben explicarse y adelantar en qué situaciones llegarán.


sábado, 19 de enero de 2013

miércoles, 16 de enero de 2013

LA NECESIDAD DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL

 José Luis Rufo Rodríguez.


"Al principio y al final siempre hay una emoción" (Punset).




 Las emociones se convierten en motor y núcleo de las distintas dimensiones de la personalidad. La inteligencia emocional, término popularmente conocido por la obra de D. Goleman, del mismo nombre (aunque parece ser que el primer autor que lo utiliza es Leuner en 1966), se reconoce como la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, así como la habilidad para manejarlos.

El objetivo de la psicoterapia centrada en la IE no es otro que ayudar al paciente en el conocimiento profundo de sus emociones para que las controle. El desarrollo de la intervención nos hará ver, las posibles disfunciones y orientará al paciente como afrontarlas.

Durante la práctica terapéutica, centrarnos en este tipo de intervención, nos ayuda significativamente en el fin de enseñar al paciente como manejar aquellas situaciones que le provocan frustración. Intentamos que no se sienta tan dañado por ellas. Siguiendo el modelo de  Nathalie P. Lizeretti en su libro "Terapia basada en inteligencia emocional", "es un tratamiento creativo, no correctivo" y que apuesta por llevar al paciente a una visión donde comprenda el síntoma, conozca sus causas y sepa canalizar el dolor que le genera.

Son muchas las distintas situaciones en las que este tipo de intervención puede ser beneficiosa. Sirva de ejemplo, la labor que realizamos con afectados por problemas de alcoholismo en la asociación ARCA en Cádiz. Aunque, como he advertido otras veces, cada paciente es un mundo, en la aplicación de nuestro PTI (Plan Terapeútico Individual), la realización de técnicas basadas en IE, nos ayudan en los objetivos de concienciación de problema con el alcohol, aceptación de la enfermedad y canalización de la frustración que le genera. Se persigue una actitud activa del paciente, para que abandone una posición victimista de su situación y afronte con firmeza el reto, reconociendo sus logros y méritos, a la vez que se muestre orgulloso del cambio. Se convierte por tanto en alguien que se conoce mejor a si mismo y elige aquello que le aporte beneficios, mientras se aleje de lo que le reporte daño.

El que mejor se conoce, es el que conoce sus límites y debilidades, de esa forma pondrá metas realistas y potenciará sus puntos fuertes.

Otro campo donde en mi opinión seria de vital importancia comenzar a trabajar estos aspectos, es en la educación. Si desde nuestro primeros años nos aceptamos y nos dan herramientas para canalizar nuestras frustraciones, desarrollaremos la empatía necesaria y obviamente nuestra sociedad sería menos violenta. Como describía Abraham Maslow : "La mayor parte, sino la totalidad, del mal en la vida humana se debe a la ignorancia", para Lizeretti probablemente esta ignorancia se deba a nuestra falta de conocimiento emocional.

Para terminar os dejo el siguiente enlace del programa de TVE Redes, donde Eduardo Punset  comenta con Daniel Goleman la necesidad de implantación de este tipo de programas en la escuela.





viernes, 16 de noviembre de 2012

NÁUFRAGOS DEL SISTEMA. (Octubre y Noviembre 2012).


Programa 3-10-12.



Programa 10-10-12. Consumo moderado de alcohol.




Programa 24-10-12. Alcohol y medicamentos.



Programa 31-10-12. Alcohol como droga de inicio.



Programa 7-11-12. Comentamos la desgracia de Madrid Arena. Fiestas y alcohol.






Programa 14-11-12. Alcohol y juventud.















Programa 21-11-12. Riesgos del consumo de cannabis.
















Programa 28-11-12.